Actualmente, los humificadores han pasado de ser un simple electrodoméstico para medir y regular el nivel de humedad en los espacios a un purificador esencial de la calidad del aire.

En este sentido, no resulta sorprendente pensar que las parejas del siglo XXI se ocupen de sumarlo a su lista de compras pendientes cuando están a la espera de la llegada de un bebé.

Sin embargo, la duda de si realmente es necesario y cómo influiría en la salud de un bebé frente a otras alternativas de limpieza preventiva o un especialista pediatra sugiera persiste.

Para resolverlo, el siguiente análisis presentará los beneficios que se puede obtener –bebé, adultos y ambiente en general– de acuerdo con las características apropiadas a elegir.

Para la casa

Tantos en ambientes o ciudades con climas fríos o cálidos –o por estación–, el uso de calefactores o aires acondicionados, producen en sus extremos mucha humedad o resequedad.

Estas condiciones generan un ambiente propicio para la formación y reproducción de gérmenes y bacterias, cuya acumulación puede producir a mediano plazo moho –hongos– y el deterioro.

Un humificador puede resolver el problema al medir la cantidad de humedad del ambiente y, de acuerdo con esto, generar la cantidad de vapor de aire frío o caliente para nivelar entre 40-60%.

Para el bebé

Aunque también afecta a los adultos, especialmente para un bebé es sumamente importante permanecer en un ambiente correctamente humificado, libre de bacterias y gérmenes debido a que su sistema inmune es débil.

Principalmente, esto incide en su sistema respiratorio, los ojos y la piel, los cuales durante las etapas más tempranas son significativamente sensibles a las temperaturas ambientales y el nivel de humedad relativa del aire a respirar.

Sumado a esto, debe considerarse que en los primeros dos años e incluso previo a los seis meses de edad, los pediatras ni siquiera medican como opción suministrar medicamentos para el malestar general, infecciones, gripe, etc.

Consideraciones

El mercado actual ofrece múltiples opciones y funciones agregadas, además de diseños para escoger –entre ellos ideales para un bebé–, y por supuesto aquellos cuyas ofertas –precio– resultan más que convenientes.

Sin embargo, cuando de salud se trata lo importante a la hora de elegir un humificador bebé es leer las características, y asesorarse en cuanto a la funcionalidad que te puede brindar según el objetivo que persigues.

Además, también es importante valorar cualidades como la potencia –capacidad de encendido prolongado–, silencio –ideal para cuando el bebé duerme–, automatización –apagado–, tecnología anti-bacterias, etc.

Tipo de vapor

Es un tema controvertido, por lo que conviene analizarlo desde tu punto de vista como padre o madre. Aquí están las dos opciones.

  1. Vapor frío: para comenzar, es destacable mencionar que es el que suele utilizarse en las clínicas. La finura del aire se evapora a través de ondas ultrasónicas y brindan seguridad hacia posibles lesiones de calor –tacto.
  2. Vapor caliente: los especialistas afirman que el aire caliente es mucho más fácil de inhalar y es ideal para abrir las vías respiratoria y promover la producción de mucosa –protege la respiración– y justo contra bacterias.